La verdad de los números

Mi experiencia profesional me ha ayudado mucho en la vida. Desde mis años de estudiante aprendí que, aunque los periódicos quieran dividirla en Economía, Política, Internacionales, Deportes, Salud, Educación y demás, la realidad se resiste a ser parcelada y una vez y otra muestra la profunda integración de todas las cosas.

La relación entre economía y política es tal vez la más obvia, pero ¿qué decir de economía y salud, de economía y educación y de educación y salud? No por coincidencia los estudios insisten en mostrar, caprichosos, que los niños de familias de bajos ingresos – también conocidos como pobres, pero el eufemismo siempre se agradece – suelen asistir a peores escuelas, obtener peores calificaciones, tener una salud más débil, carecer de seguro médico, quedarse solos en casa después de la escuela hasta bien entrada la noche, pertenecer a pandillas juveniles, fumar, usar drogas.. ¿sigo?

De hecho, evidencia empírica y resultados estadísticos de varios estudios han mostrado que la falta de acceso, otro eufemismo para dinero, es el factor más determinante en todo esto. Según estudios citados por Identity, Inc., de Washington D.C., independientemente de raza o etnia, la pobreza es el más infalible pronóstico del uso de drogas, las dificultades en la escuela, el embarazo en la adolescencia y otros problemas de esta naturaleza entre los latinos.

Como los jóvenes latinos menores de 18 años representan el 16% de la población de Estados Unidos, pero representan el 29% de los niños que viven en la pobreza, no es difícil mostrar la correlación.

Entonces, cuando las estadísticas dicen que se crearon nuevos empleos, que la bolsa subió, o que bajaron los impuestos, exactamente ¿qué quiere eso decir? La Oficina de Presupuesto del Congreso dio a la luz un estudio el pasado viernes que indica cómo los cortes tributarios de la administración Bush han beneficiado desproporcionalmente al uno por ciento más rico del país, mientras los beneficios para los más pobres son prácticamente imperceptibles.

Sí, sí, sabemos que los más ricos pagan más impuestos, pero es lógico, puesto que se trata de impuestos sobre los ingresos y el colmo sería que los tuvieran que pagar quienes menos reciben. Pero a la larga los números tienen que analizarse en términos de cuánto le queda a uno en el bolsillo. Y aquí las cifras son claras: el 1% más rico tuvo un incremento del 10.1%, mientras que el 20% de los más pobres sólo vio un aumento del 1.6%.

Hablando en plata, literalmente: A quien gana 6 dólares por hora le devolvieron unos 199.68 dólares. No sé, pero algo me dice que eso no alcanza para pagar el seguro médico de un mes para una familia, ni dos semanas de cuidado después de la escuela para mi hija de 7 años, cuyo campamento de verano era casi 200 por semana. ¿Será por eso que los pobres tienen la salud más mala?

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